lunes, mayo 07, 2007

VOLANTAZO

Después de más de doce años, hace unas semanas decidí cambiar de trabajo. Esta decisión ha sido muy difícil para mí, pues como cabritilla a su madre, me encontraba totalmente enganchada a la teta de mi empresa. Me daba de mamar, bastante bien, conocía el terreno, la faena la gente, el entorno, el camarero del bar de enfrente, las rayas des paso cebra de la esquina, y las palomillas que vivían en la fachada. Ya se sabe; el costumbrismo es lo que tiene.
Siguiendo leyes como la ley de Murphy: “funciona… pues no lo toques”, o “lo mejor es enemigo de lo bueno”, me encontraba yo incrustada en una empresa, donde la silla ya tenia la forma de mi culo, y donde ya nadie me tocaba demasiado las narices, pues con el tiempo había perdido el titulo de la “niñita-tonta-que-entró-la- ultima-cuando-yo-llevo-aquí-mas-de-veinte-años” que tenían todos mis compañeros.
Ya no permitía se me subieran demasiado a la parra, e incluso con tantos ir y venir que tienen las multinacionales, y después de pasar por mil millones de sitios diferentes, y aguantar 325 fusiones y desfusiones de las grandes empresas del sector, ahí estaba yo en la cúspide, aguantando.
Hasta que un día mire abajo y una vocecita en mi interior me dijo” ¿pero que coño hago yo aquí?” Estas gastando tu vida en llegar a la empresa, pues el ir y venir a mi silla en forma de mi culo, me suponía tres horas de mi vida, mi tiempo y mi salud. Como Forrest Gump después de correr durante tres años, me detuve y me dije “Me quiero ir a casa”…
Como yo sé que dejar de trabajar no voy a poder en mi puñetera vida, pues como mínimo quiero trabajar al lado de mi casa. ¿Qué planteamiento mas lógico no?? Como es que no me lo había planteado antes?? La verdad es que si que me lo había planteado, pero la cabra siempre tira al monte, y siguiendo otro de los dicho populares “mas vale teta conocida que teta por conocer”; la verdad es que nunca había tenido los suficientes cojones para dar el paso.

Pues bueno, no se como, no se porque, empecé a buscar trabajo y no encontré uno, no, encontré CUATRO. Que irónica es la vida, ahora me encontraba en posición de decidir donde quería ir yo a trabajar, así que puse una lista con los pros y los contras de todos, y me decidí. Priorice tiempo antes que sueldo, futuro profesional o tipo de trabajo a realizar (soy administrativa así que servimos igual para un roto que para un descosido al fin y al cabo, o eso creía yo) así que al final me quede con la empresa que me ofrecía mejor horario. De momento eso es todo lo que tengo, un mejor horario. Ahora vuelvo a ser la “niña-que-entro-la-ultima” aunque por la edad ya no soy tan tonta, y donde la silla no tiene forma de mi culo, sino de alguien que estuvo sentada en ella anteriormente.

Espero que todo vaya tomando forma poco a poco. De momento es un gustazo dedicarme tres horas más a mí. Y eso me compensa por encima de cualquier otra cosa, cuando tenga ya asumido y superado esta primera fase que estoy saboreando como las primeras fresas del año,(que me paso un año esperando) , ya me dedicare a todo lo demás.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Espero que tu culo encuentre la forma de adaptarse a esa silla usada de la mejor manera posible. Todo comienzo tiene sus problemas, pero igual a la larga le sacas los beneficios que tanto añoras (y eso espero).

Besotes.

Anónimo dijo...

Como dice el anuncio:

3 horas más de tiempo para ti: no tiene precio. Todo lo demás: Mastercard.

Anónimo dijo...

OLÉ OLÉ TUS COJONES......BIEN BENIDA AL CLUB DE LA FELICIDAD.
ESE ES MI DESEO Y EL DEL PISUKE.

Anónimo dijo...

Tarde o temprano darias el paso. Todo cuesta al principio, pero de momento agárrate al tiempo que tienes para tí... es de momento el mejor consuelo, pero ya verás que poco a poco estarás convencida que es lo mejor.

Besos de Yolanda